FACTOR INVESTING: MÁS ALLÁ DE LA INDEXACIÓN TRADICIONAL
¿Es realmente imposible batir al mercado de manera consistente? ¿De verdad la mejor forma de “allocar” una cartera es en función del tamaño de la empresa?
El tamaño es la sencilla forma que utilizan los índices para asignar empresas y pesos a sus carteras. Pero la realidad y distintos estudios determinan que el 84% de los gestores activos no baten a su índice de referencia a 10 años, y más del 90% en 15 años.
La evolución académica y el propio MSCI han encontrado distintos factores de inversión que han demostrado ser mas rentables que el mercado en su conjunto, o han mejorado el ratio rentabilidad riesgo. Si bien, dichos factores no se comportan de manera lineal y han tenido distintos resultados en función del momento de mercado, o dentro de un periodo de tiempo determinado.
El Factor Investing consiste en invertir sistemáticamente en empresas que comparten determinadas características que históricamente han sido recompensadas por el mercado. Principales factores o ideas de inversión:
- Value: Comprar empresas «baratas» respecto a sus beneficios, ventas o valor contable.
- Momentum: Comprar lo que ya lo está haciendo bien.
- Quality: Comprar empresas excelentes. Alta rentabilidad sobre capital (ROE), beneficios estables, baja deuda, flujo de caja, etc.
- Size: Tamaño, las empresas pequeñas tienden a rentar más que las grandes a muy largo plazo.
- Low Volatility: Baja volatilidad o acciones más estables. Utilities, consumo básico, etc.
- Yield: Comprar empresas con dividendos elevados.
- Growth: Ultimo de los factores incorporados por MSCI. Prima la selección de empresas con fuerte crecimiento en ventas.
No todos los factores vencen todos los años al MSCI World, dependen mucho del momento de mercado. Así que debemos entender muy bien lo que cada factor aporta a nuestra cartera, sobre todo en términos de rentabilidad y riesgo frente al índice tradicional:
Dado que los factores están impulsados por fenómenos diferentes, generalmente presentan una baja correlación entre sí y su desempeño tiende a variar según determinados regímenes de mercado. Adjunto tabla de correlación entre los distintos factores:
La baja correlación entre factores permite mejorar significativamente la eficiencia de una cartera mediante combinaciones multifactoriales. El comportamiento de los distintos factores a lo largo del último ciclo de mercado demuestra por qué es muy importante adoptar un enfoque dinámico en la asignación a factores. Esto nos aportara a nuestra cartera eficiencia y exposiciones más persistentes y controlables; mejorando y superando el desempeño del mercado.
En función de los distintos momentos del mercado, existe un factor que se comporta mejor que otro:
En consecuencia, podemos determinar que los factores explican una parte muy relevante de las diferencias de rentabilidad entre gestores activos. Si por ejemplo, un gestor con estilo de inversión “Value” está por debajo un año que un gestor de “Growth”, no necesariamente es porque uno sea mejor o peor gestor que el otro, es principalmente porque su factor se esta comportando de mejor o peor manera. Para determinar si merece la pena en este caso la gestión activa, debemos preguntarnos si el gestor bate al índice de referencia factorial de su estilo de inversión y si es momento de invertir en su estilo o “factor” de inversión.
Si bien, todos los estudios apuntan a que el objetivo no debe ser identificar un único factor ganador, sino combinar varios factores complementarios para poder capturar simultáneamente:
- La valoración atractiva del Value.
- La persistencia del Momentum.
- La robustez del Quality.
- La estabilidad del Low Volatility.
El enfoque multifactor tiene muchas ventajas, pero también presenta riesgos que a menudo se mencionan menos en la industria. De hecho, comprender sus limitaciones es tan importante como entender sus beneficios.
- No elimina los periodos de bajo rendimiento y el inversor puede perder la paciencia y abandonar la estrategia.
- Dilución de las primas factoriales. Cuantos más factores se incorporan a una cartera, más se reduce la exposición a cada uno de ellos, y una estrategia multifactor puede terminar pareciéndose demasiado al índice tradicional.
- Dependencia de la metodología. No existe una única definición para Value, Quality o Momentum, dos gestoras pueden construir índices «Value» completamente distintos utilizando métricas diferentes:
- Cambios estructurales del mercado. La evidencia histórica es sólida, pero no garantiza que las primas factoriales sean permanentes.
- Rotaciones violentas entre factores. Los factores suelen experimentar largos ciclos de liderazgo e infrarendimiento. 1 Momentum puede sufrir fuertes caídas en cambios bruscos de mercado. 2 Value puede quedar rezagado durante años. 3 Low Volatility puede quedarse atrás en mercados alcistas muy fuertes. Etc.
- Mayor complejidad
- Costes de rotación
La mayor amenaza para una cartera multifactor suele ser el propio inversor abandonando la estrategia antes de que la prima factorial se materialice.
Y podemos concluir que el Factor Investing representa una evolución natural de la gestión pasiva tradicional. En lugar de aceptar que el peso de una empresa en cartera dependa únicamente de su tamaño bursátil, el enfoque factorial permite orientar la inversión hacia características que han demostrado aportar valor a largo plazo.
La inversión Value sigue siendo uno de los pilares más sólidos de este enfoque, pero su máxima eficacia se alcanza cuando forma parte de una estrategia diversificada junto a factores como Quality, Momentum o Low Volatility.
La clave no reside en encontrar el factor perfecto, sino en construir una exposición equilibrada que aproveche distintas fuentes de rentabilidad, reduzca la dependencia de un único entorno de mercado y mejore la relación rentabilidad-riesgo de la cartera a largo plazo.



